Albacete, Febrero de 2013.
- Nena, se me ha antojado tejer una bufanda. ¿Quieres coger el
autobús y traerme 4 ovillos de esos de peluche?
- ¿De peluche? Ni lo sueñes, te compro lana de la buena.
Además, cómo es que te ha dado por tejer, si llevas 25 años sin coger una
aguja?
- ¡Quiero lana de peluche, lo más acrílica y plasticosa
posible! Si no me la traes contendré la respiración hasta ponerme morada y
me desmayaré.
Y te excluiré de la herencia!
Bueno, quizás no fue todo tan melodramático. De hecho, mi madre
entiende más bien poco de composiciones laneras y, en cuanto a la
herencia...por una cuadra de caballos y varios apartamentos en Manhattan tampoco
vamos a discutir.
Así que, cogí su dinero, tomé el autobús y bajé justo ante la
puerta de la tienda de lanas de toda la vida (Local Yarn Store para los amantes
de Ravelry).
Una puerta cubierta por un enorme cartel amarillo con la leyenda:
"Se traspasa por jubilación".
Ahí empezó esta aventura.
Tras el disgusto inicial de ver cómo otros se quedaban con
"mi" tienda y toda una noche en vela en la habitación de un hostal de
Madrid, donde me encontraba de domingo a miércoles para aprender
joyería, de repente perdí el miedo y decidí, sin ningún tipo de duda lo que
quería hacer con mi vida y con mi (escasísismo) capital: mi propia tienda de
lanas, mi propio espacio para tejer, mi propio negocio, que sería y es como mi
propia casa donde recibir clientes y amigos.
Nunca he tenido tan poco miedo como estos últimos meses. Creo que
gracias a eso Tejeadictos es como es. Supongo que los clientes que entran por
primera vez se sorprenden de ver un mostrador lleno de patrones, agujas,
ovillos a medio usar, de encontrar una mesa llena de gente muy dispar y en
armonía tomando té y dándole a las agujas (y a veces
los sábados moviendo el bigote y bebiendo cerveza), pero ésa era la
idea. Arriesgada, pero por lo que parece certera.
Durante todo este último año, como autónoma primeriza, he tenido
que bregar con impuestos abusivos, tasas municipales duplicadas porque sí,
inspecciones delirantes, ivas y recargos de equivalencia escandalosos, tasas de
aduanas rayando en la usura, recibos de luz y agua de juzgado de guardia...pero
al final, en la memoria queda esto:

Tejeadictos es Pilar, sí, pero también Rocío, Bea, Paqui, Isabel, Miguel Angel, Amparo, Dory, Ryoko, Louise, Patricia, Antonia, (Díos mío, que no se me olvide nadie), Carmen, Aurora, Ascensión, Laura, Jessi, Carlos, Virginia, Fabi, Golondrinica (que siempre la llamo así), Raquel, Elpí, Mila, Ave, Blanca, Llanos, Angelita, Joaquín, Alicia, Esther, Espe, Celia, Silvia,...
Gracias a todos, queridos, seguiré trabajando duro para ofreceros
lo mejor de mí.
Feliz Semana Santa!



















































